jueves, 29 de julio de 2010

Star Wars y el amor

Hola,

Hay veces que uno piensa que haría todo por Star Wars: disfrazarse de alien, hacer un vídeo parodia de los stormtroopers, o simplemente convertir un AT-AT en mascota por un día. Pues bien, uno muchas veces hace más por amor a un loco que ama Star Wars, como crear un R2-D2. Esto es rizar el rizo, y merece un homenaje como es debido (sin llegar al empalague amoroso que ninunda mi vida afectiva). El presente post es digno de un blog de manualidades, más que de un blog de Star Wars, pero no termina de desencajar en Anakin´s blog. Dicho todo esto, ahí va la manualidad a la que me refería.

 Lo sé, considerando el trabajo que lleva reproducir a R2-D2, y lo cafre que puedo llegar a ser, no me merecía tanto esfuerzo, pero el amor es así... Os informo de los materiales empleados por si queréis emular la manualidad. Necesitaremos un tambor de palillos de dientes. El tambor hará de cuerpo de R2. Lo preferible es que sea de esos que son de rosca, con una abertura redonda bastante grande por donde sacar los palillos. En el caso del R2 de la foto, el tambor es de ese estilo, lo que permite girar la cabeza del droide para ser más realista.
 Una vez que tenemos el cuerpo (y la cabeza) de nuestro androide astromecánico favorito, es hora de hacer las patas. Para ello podremos utilizar unas bandejas de porexpan (Qué rara queda escrita esta palabra) que se usan en alimentación. Si os fijáis, la forma curva de los bordes de la bandeja son ideales para simular las ruedas de R2. Si no tenéis este tipo de bandejas a mano, podréis utilizar cualquier cosa similar. La idea, en todo caso, es que tenga estabilidad. Os aseguro que el R2 de la foto se mantiene sin problemas y no se cae. 

Y llega la parte difícil, que no es otra que reproducir todos los artilugios visibles del cuerpo de R2. Ahí se pueden utilizar témperas o rotularodes según la zona. El cuerpo de mi R2 está "tapizado" en papel para que no haya problemas a la hora de pintarlo. Una vez pintado, se pega al tambor y listo. En cuanto a la pintura de cabeza y patas hay que usar témperas sí o sí, ya que la superficie (en el caso de la cabeza) y el material (en el caso de las patas) no permite utilizar otro tipo de pintura. Y hecho esto (dicho así suena muy fácil), ya está listo nuestro R2-D2.

Como os decía, hay veces que uno piensa que haría todo por Star Wars, pero en realidad, uno haría más cosas por amor. Me alegro que así sea, y no sé me ocurría mejor forma de agradecerlo. 

Nos vemos. 

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